Relojes inteligentes y aplicaciones médicas

El término Wearable, palabra de raíz inglesa que hace referencia al conjunto de aparatos electrónicos vestibles. Son muchos los dispositivos abarcan esta categoría, desde zapatillas inteligentes hasta gafas conectadas a internet. Aunque, sin lugar a dudas, hay un campo que ha acaparado todo el mercado actual, los relojes y pulseras inteligentes.
Orígenes, los primeros prototipos
Hay que remontarse a la década de los 90 para conocer los primeros indicios de transformación de los relojes clásicos. No se puede señalar a un irruptor en concreto como revolucionario, pero sí hubo dos exponentes que empezaron a romper los esquemas de la época.
El primero de ellos fue concebido en 1994 por el actual gigante tecnológico Microsoft y la empresa Timex, expresamente desarrollado para la NASA. Sí, has leído bien, el reloj del fabricante estadounidense fue aprobado para misiones espaciales como método transmisor de datos (los portátiles de esos años tenían dimensiones desproporcionadas). Como curiosidad, la batería duraba hasta los tres años y su comercialización no fue exitosa.

El segundo protagonista llegó cuatro años más tarde, este sí ya se parece más a lo que tenemos en la actualidad. Su nombre es Seiko Ruputer y al igual que el anterior pasó sin pena ni gloria en el mercado. Eso sí, este modelo poseía un sensor infrarrojo, una pantalla LCD de dos pulgadas y funciones como agenda de contacto, lista de tareas, carpeta con archivos… ¡Incluso se podía dibujar con la ayuda de un joystick incorporado! Aunque probablemente la causa de su fracaso fue el uso de pilas intercambiables CR2025 que apenas duraban unas horas con un uso normal. De manera paradigmática esta limitación sigue siendo uno de los mayores defectos presentes en la actualidad.

Ninguno de los dos contaba con funcionalidades de monitorización de datos para la salud, aunque no se puede negar que fueron unos adelantados a su época y sentaron las bases de lo que hoy en día conocemos como Smartwatches.
Situación actual, los primeros datos vitales
Es inevitable hablar de las capacidades existentes en los relojes a día de hoy sin usar de ejemplo al último ejemplar de la marca Apple, el Watch Series 6. Y no porque sea el que más nos guste, simplemente es el más popular y completo en lo que a funciones se refiere.
Este wearable posee la tecnología ECG, o lo que es lo mismo un medidor electrocardiograma. Sin embargo, esta función no estuvo disponible inmediatamente, la comisión europea tuvo que demorar medio año su aprobación. Y aquí comienza el dilema, ya mostró su desagrado la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) alegando que no son medidas precisas y que los datos no son concluyentes. Los cardiólogos van más allá y afirman que es incapaz de detectar infartos, insuficiencia o hipertensión entre otros, concuerdan que únicamente sirve para revelar arritmias, o lo que es lo mismo, fibrilación auricular.

Ni un ápice de razón quitamos a los médicos, pero no se puede obviar que fue un primer gran paso en la monitorización de datos médicos. Este sensor acompañado de otros más convencionales como pulsómetro, SpO2 (saturación de oxígeno en sangre) y tensiómetros ya han salvado vidas en casos reales. Podrá cuestionarse su precisión, aunque de no haber existido, seguro que la realidad sería bien distinta.
Aplicaciones médicas, futuro cercano
Seguro que has oído hablar en algún momento de la marca Huami, ahora renombrada como Zepp Health, el mayor fabricante de wearables del planeta. Pero si no te suena quizá si conozcas al fabricante Xiaomi. Huami era una submarca del gigante chino que poseía la fabricación de la división de smartwatch. Ahora con el cambio de nombre se ha independizado, aunque todavía mantienen sinergias. ¿Y te preguntarás, por qué me cuentas esto ahora? Tan sólo fíjate en la nueva denominación y piensa en su significado. Efectivamente, el líder en tecnología biométrica se centra por completo en la recopilación de datos para mejorar las recomendaciones de la salud clínica. Recientemente la compañía anunció acuerdos con diferentes entidades médicas y aseguradoras para posicionarse como referente en el sector.
Ahora bien, ¿te imaginas en unos años gracias a dispositivos similares que cada paciente de riesgo tenga una base de datos clínicos en tiempo real en la que se descarguen alertas supervisadas por un médico? Yo no lo veo descabellado, aunque todavía habrá que esperar para ver un avance de tal calibre, al menos en nuestro país. Sin embargo, sí hay otras novedades que están al caer, como la capacidad de medir el nivel de azúcar en sangre, aunque esto ya da para otro artículo.
Dicen que los chinos van un paso por delante del resto del mundo en avances tecnológicos, yo ya te he presentado mi predicción sobre el rumbo de la tecnología Wearable en el ámbito médico, ¿Cuál es la tuya?


